En un movimiento que ha sacudido los cimientos del mundo empresarial y financiero global, la familia Lee, propietaria y controladora del gigante tecnológico surcoreano Samsung, ha hecho oficial el pago de una factura fiscal histórica. Hablamos de aproximadamente **US$8.000 millones** en impuestos a la herencia. No es un error de dedo ni una cifra de broma. Es el pago de impuestos más grande jamás registrado en Corea del Sur y probablemente uno de los más altos en la historia del capitalismo moderno.
Pero, ¿por qué es tan relevante esta noticia? Samsung no es solo una compañía de teléfonos o televisores. Es un coloso que representa cerca del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) de Corea del Sur. Su sombra es tan alargada que cualquier movimiento dentro de su estructura accionaria tiene repercusiones inmediatas en la economía del país y, por extensión, en la cadena de suministro tecnológico mundial. La familia Lee, encabezada por el difunto Lee Kun-hee, había mantenido el control del imperio durante décadas. Ahora, con su fallecimiento en 2020, el peso de mantener ese legado recae sobre su hijo, Lee Jae-yong.
La decisión de pagar esta cantidad monumental no fue un acto de generosidad voluntaria. Fue el resultado de una estricta legislación fiscal surcoreana que grava las herencias con tasas que pueden superar el 50% para los patrimonios más altos. En este caso, la tasa efectiva aplicada ha rondado el 60%, lo que demuestra que nadie, ni siquiera la familia más poderosa del país, está exenta de cumplir con el fisco. Sin embargo, la forma en que han gestionado el pago ha llamado la atención de analistas y empresarios por igual.
##Un pago estructurado en plazos y acciones
Cuando hablamos de una cifra como US$8.000 millones, no es que la familia Lee haya ido al banco y haya sacado un cheque. La operación ha sido mucho más compleja y ha involucrado la liquidación de activos, préstamos y la entrega de participaciones accionarias directamente al Estado surcoreano. Básicamente, han tenido que empezar a desmantelar parcialmente su imperio para poder cumplir con Hacienda.
Lee Jae-yong, actual vicepresidente de Samsung Electronics y líder de facto del grupo, anunció que pagarían la deuda fiscal en seis plazos anuales. El primer plazo, de aproximadamente US$2.000 millones, ya se ha ejecutado. El resto se irá pagando con los dividendos que generan sus propias acciones y con la venta de algunos activos no estratégicos. Es una estrategia de pago que parece lógica para cualquier mortal, pero que para ellos implica una reestructuración profunda de cómo controlan el conglomerado.
Este proceso ya ha comenzado. Por ejemplo, para reunir parte del efectivo, la familia ha tenido que vender algunas de sus participaciones en filiales de Samsung que no son consideradas el núcleo del negocio. También han recibido préstamos comerciales de bancos locales, garantizados por sus propias acciones de Samsung Electronics. Es una operación financiera titánica que demuestra que, incluso para los más ricos, pagar impuestos puede ser un desafío logístico mayúsculo.
###El impacto en el control de Samsung
Una de las preguntas que más resuena en los círculos financieros es cómo afectará este pago al control que la familia Lee ejerce sobre Samsung. Históricamente, los Lee han mantenido el poder a través de una compleja estructura de participaciones cruzadas entre diferentes filiales del grupo. Por ejemplo, una empresa controla a otra, que a su vez controla a la principal, en un entramado diseñado para que la familia tenga la última palabra con un porcentaje de propiedad directa relativamente pequeño.
Para pagar los impuestos, la familia ha tenido que donar al Estado una parte significativa de sus acciones en algunas de estas filiales. Esto significa que, en
algunas de esas empresas puente, el gobierno surcoreano o fondos de pensiones estatales se han convertido en accionistas de peso. Aunque las acciones entregadas se han seleccionado estratégicamente para no perder el voto mayoritario en Samsung Electronics —el verdadero motor del grupo—, la realidad es que el margen de maniobra de la familia es ahora mucho más estrecho que hace unos años.
Cualquier decisión estratégica de gran envergadura a partir de este momento tendrá que contar con el visto bueno de los inversores institucionales y del propio Estado. Esto marca el fin de la era del control absoluto y familiar que caracterizó al capitalismo surcoreano del siglo pasado (los conocidos como chaebols), obligando a Samsung a evolucionar hacia un modelo de gobernanza corporativa mucho más transparente, moderno y occidentalizado.
Filantropía y donaciones artísticas: la otra cara de la moneda
Para mitigar el brutal impacto de la tasa impositiva y cumplir con el legado del difunto patriarca, la familia Lee no solo entregó dinero en efectivo y acciones. También recurrió a una de las mayores donaciones culturales y sanitarias de la historia.
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La Colección Lee Kun-hee: La familia donó unas 23.000 piezas de arte valoradas en miles de millones de dólares a los museos nacionales de Corea del Sur. Entre ellas se incluyen obras maestras de artistas coreanos tradicionales y lienzos de genios occidentales como Picasso, Monet, Chagall y Warhol. Esta donación ayudó a reducir legalmente una parte de la base imponible de la herencia.
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Financiación de la salud pública: Donaron aproximadamente US$900 millones a causas médicas. De esta cantidad, una parte sustancial se destinó a la creación del primer hospital especializado en enfermedades infecciosas de Corea del Sur y a la financiación de tratamientos para niños con cáncer y enfermedades raras.
El futuro de Samsung bajo el liderazgo de Lee Jae-yong
Con la factura fiscal encarrilada y el control corporativo reajustado, el reto para Lee Jae-yong es gigantesco. Ya no solo debe centrarse en la feroz competencia global en el sector de los semiconductores, la inteligencia artificial y los teléfonos plegables frente a rivales como Apple y TSMC.
Ahora, además, debe liderar un holding que cotiza en bolsa bajo la lupa constante de reguladores que exigen una separación real entre la propiedad de la familia y la gestión profesional de la empresa.
Enlaces de interés
Si quieres profundizar en la estructura de este coloso tecnológico y el impacto de sus decisiones financieras, te recomiendo revisar los siguientes recursos:
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Consulta los resultados financieros y la estructura de gobierno corporativo en la página oficial de inversores de Samsung.
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Conoce los detalles de la legislación sobre grandes patrimonios en el sitio web del Servicio Nacional de Impuestos de Corea del Sur.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la tasa de impuestos a la herencia es tan alta en Corea del Sur? Corea del Sur cuenta con una de las legislaciones de sucesiones más estrictas del mundo. El tipo impositivo máximo es del 50%, pero se aplica un recargo del 20% si las acciones heredadas otorgan el control mayoritario de una gran corporación. Por eso, en el caso de la familia Lee, la tasa efectiva rozó el 60%.
¿Puede la familia Lee perder el control total de Samsung Electronics en el futuro? Es poco probable a corto plazo. La familia ha estructurado los pagos y las ventas de activos de forma muy meticulosa, desprendiéndose de filiales de seguros o construcción antes que de sus acciones en la joya de la corona tecnológica. Sin embargo, su poder ya no es absoluto y dependen de mantener contentos al resto de los accionistas globales.
















